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Entrevista a Fernando Drake Aranda PhD

1.- En su opinión, la deforestación que ha venido teniendo lugar en diversos puntos de planeta, principalmente como presión de las comunidades pobres para obtener principalmente combustible, así como por efecto de los despejes de tierra para uso agrícola y ganadero, ha generado un creciente grado de preocupación en organizaciones ambientalistas, diversos gobiernos y en la opinión pública en general, así como también el fenómeno de la erosión, es grave a nivel mundial y nacional, ¿Cuál es el enfoque que en su país se ha logrado para establecer el equilibrio de los beneficios intangibles y productivos, para que la inversión, tanto del sector público como privado, haya sido tan relevante dentro de este ámbito?.

R: En una sola afirmación podríamos decir que “La tierra que recuperamos”, se fundamentó en cambios sustanciales en materia de silvicultura con visión ecológica. El empleo de tecnologías genética, de plantación y cosecha, muestran importantes progresos a nivel internacional. El mayor avance de la silvicultura está unido a una investigación respecto a los periodos de madurez fisiológica y económica de los bosques y el control de las plagas. Pero también respecto de la protección de los incendios, la gestión de la empresa forestal, adquiere dimensiones acordes al proceso de comercialización de un producto, cuyas transacciones no se limitan al ámbito nacional y toman el rumbo de otros productos del agro. Todo lo anterior requiere de una gran inversión privada y pública en investigación básica en las universidades e investigación aplicada en institutos especialmente creados para estos efectos.

La gran cantidad de población rural con precarios títulos de propiedad, está utilizando las tierras con vocación forestal para una agricultura de subsistencia. Las tierras con retazos de bosques degradados, son fuentes de ingresos en la producción de leña o pastoreo. Para estos propietarios forestales es necesario diseñar una política de promoción, sea bajo la forma de una agro silvicultura, sea mediante la producción de árboles destinados a leña en los deslindes de la propiedad, sea creando cultivos arbustáceos frutales que ofrezcan otras alternativas de ingreso. Solo así podría reducirse la presión sobre la cobertura forestal remanente en estas pequeñas propiedades.

Como se desconoce en vuestro país con exactitud el potencial forestal en pie y a la vez también la dimensión del territorio que cubre los suelos, con vocación forestal que no tiene cobertura arbórea, como tampoco cuales son los terrenos prioritarios para reforestar por la fragilidad de sus suelos, la realización de un catastro forestal es prioridad absoluta, el que debe ser acompañado de una recopilación y complementación de los suelos, arrojando información fehaciente sobre el potencial existente en cuanto a volumen y especies de bosques y el estado en que se encuentran.

Es indudable conocer con precisión las condiciones de clima, suelo y topografía, que deben asegurar el éxito económico para generar masas forestales cuyo valor y productividad permitan competir en el mercado internacional, de tal forma que, la balanza se incline a favor de aquella gestión económica que ofrezca la mayor rentabilidad. La respuesta a la polémica respecto a de si un suelo ganadero puede orientarse a la actividad forestal, la contestara el mercado en el futuro, por lo que no es posible hoy proyectar el futuro del desarrollo agrosilvicultural mientras no se definan cuáles serán las tendencias en el mediano y largo plazo, situación que solo podría ser definida mediante estrategias planteadas a través de una política técnica forestal asumida y consensuada por el estado.

En síntesis la silvicultura, no cabe duda tendrá tareas técnicas cada vez más difíciles, pues los espacios geográficos de suelos con vocación forestal están, en su mayoría, en una posición marginal respecto a su rentabilidad. Estos requerirán, en consecuencia, un alto profesionalismo para poder asegurar el éxito de los recursos remanentes y de los nuevos que se desean implantar. Las  universidades y escuelas de técnicos forestales deben especializarse, para que en cada región de país se asegure que los profesionales no pequen de exceso de universalismo, sino que estén capacitados para resolver los problemas concretos que plantee cada situación en particular.

2.-  ¿Considera usted que el crecimiento y desarrollo forestal es potente fuente de empleo y logra estabilidad en el tiempo, a través de la certificación de las competencias laborales que podrían ser otorgadas a un considerable número de personas, que podrían lograr una atractiva especialización sostenida en el tiempo?

R: Para cualquier gobierno el empleo surge como un elemento de presión que se transforma a veces en un fuerte dolor de cabeza o bien en un reconocimiento de la población, cuando a través de él se consigue mejorar la calidad de vida de las personas. Como es habido la oferta de trabajo se caracteriza por ser muy volátil. Ello obliga a que este tema este siempre vigente en las agendas gubernamentales, más todavía cuando se vive en medio de una economía abierta sujeta a constantes vaivenes, tanto internos como externos. Dentro de este panorama la actividad forestal puede establecerse como rubro productivo, como un importante aporte al empleo, especialmente en zonas rurales donde quizás en la medida que crece el recurso esta se hace cada vez más necesaria y por ello el empleo forestal va adquiriendo una dimensión interesante, digna de ser analizada desde varias aristas, que bien vale la pena tener presente: composición del empleo forestal según actividad (industria, faena de silvicultura y extracción), remuneraciones de la mano de obra, seguridad y salud ocupacional, sindicalización, tendencias en el corto plazo.

Sabemos de la dicotomía que enfrenta la profesión forestal, entre más demanda por productos y servicios de los bosques, por un lado, y por el otro el enfrentamiento de manejo intensivo en algunas áreas para la producción de madera, más áreas definidas o manejadas para la vida silvestre, biodiversidad, recreación, en general para productos o servicios no madereros; también a través de una mayor cooperación entre los propietarios de tierras públicas y privadas y mediante más y mejor investigación y la implementación de los avances de ésta, factores que proporcionan el único medio practico por el que podemos satisfacer el incremento en la demanda con la disminución de la oferta.

A este panorama desafiante y estimulante de la actividad forestal, debe añadirse otras consideraciones que ponen de manifiesto su potencial como fuente de importancia fundamental en los países, como por ejemplo:

  • 1.- Sabemos que el petróleo como fuente de energía es un recurso finito y cada vez más de mayor costo. Las proyecciones mundiales predicen que la biomasa lignocelulosica será la fuente primaria de energía renovable en las décadas venideras y los cultivos forestales, el principal componente de esta biomasa, lo cual abre un campo insospechado de acción para los profesionales y especialistas forestales.
  • 2.- El bosque nativo requiere de la creatividad profesional de los ingenieros forestales para la gestión sustentable del recurso, implicando no solo su aprovechamiento comercial, como abastecedor de madera, sino también y, especialmente, como generador de recursos no madereros, de la conservación de la biodiversidad, fuente de esparcimiento y recreación. Para ello deberá también convencer a la comunidad que la mejor manera para salvaguardar los bosques nativos es mediante el manejo en que se reconcilian los objetivos de conservación y producción. He ahí el equilibro tan aspirado.
  • 3.- Deberá revertir la connotación negativa que parece tener las plantaciones de rápido crecimiento entre la comunidad.

Estas y otras consideraciones reconocen el tremendo potencial de la profesión que es una tarea multidimensional y compleja. Luego tenemos el desafío de convencer a la opinión pública que el principio que guía nuestra acción, que esta inserto en el corazón de los ingenieros, técnicos y prácticos especializados, es el mismo que la sociedad demanda en sus bosques: el que integran la mantención de valores ecológicos con la producción de bienes.

3.- Entonces respecto a su última aseveración podríamos enfrentar el dilema ¿Bosque de especies exóticas o nativas?

R: Evidentemente la instalación de masas boscosas exóticas o coetáneas ha generado mitos y prejuicios variados y de todo tipo y entre ellos podríamos mencionar algunos: influencias sobre las lluvias en la atmósfera, alteraciones en los cursos de agua, efectos negativos sobre el suelo, desplazamiento de bosques nativos por estas especies. Para ello existe nutrida investigación y fundamentación concluyente de ensayos y bibliografía, que de manera fehaciente establecen los beneficios que cualquier bosque poblado con una especie forestal, entrega a la naturaleza.

  • Retarda y frena en el suelo el escurrimiento superficial provocado por las lluvias.
  • Debido a este retardo, amortigua en los ríos las grandes crecidas originadas por las intensas lluvias.
  • Permite una mayor infiltración del agua lluvia en el suelo, en comparación con el suelo denudado.
  • Aumenta por lo tanto las reservas de agua en el suelo para los estíos.
  • Estas reservas provocan también la formación de pequeños cursos de agua en primavera y verano.
  • Protege el suelo con su sombra del sol y el viento, evitando así la evaporación del agua que está en la superficie.
  • Evita la erosión del suelo.
  • Como consecuencia de lo anterior, el bosque evita también los embancamientos de los ríos.
  • Estabiliza las cárcavas de erosión anteriormente existentes.
  • Mejora la calidad del suelo al introducir materia orgánica a través de raíces y raicillas.
  • Forma con las hojas que van cayendo una hojarasca que aumenta aún más la calidad del suelo.
  • Al formar una hojarasca, acumula más agua al actuar como una verdadera esponja.
  • El bosque ayuda a limpiar la atmosfera al captar el dióxido de carbono y transformarlo en materia orgánica.
  • El bosque nos devuelve el valioso oxigeno que permite vivir a los seres humanos.
  • Ese oxigeno así reconstituido, permite también la existencia de todos los animales del planeta.
  • A diferencia de la minería el bosque, así como los cultivos agrícolas, están permanentemente creando y entregando productos útiles al hombre.
  • Son por lo tanto recursos renovables cada año o según la edad de explotación de bosque.
  • La minería esencialmente extractiva termina por agotar los yacimientos y no existirá renovación de ninguna especie.
  • No debe olvidarse tampoco que productos considerados minerales, como el carbón y el petróleo, fueron originados por los grandes bosques que existieron en el planeta hace cientos o miles de millones de años.
  • Los bosques no generan lluvias.
  • Cualquier árbol o bosque no puede consumir más agua que la que cae en un rededor a través de las lluvias, la que en parte es absorbida por el suelo hasta su saturación y es la que permite la existencia de plantas (Fórmula de TURC).
  • Árboles nativos así como los denominados exóticos, sean de hojas caducas o perennes, solo podrán consumir y evaporar una misma cantidad de agua, si están en condiciones de suelo y clima.
  • Árboles de bosques nativos o exóticos racionalmente manejados, solo requerirán para su existencia de una misma cantidad de agua del orden de unas pocas decenas de litros diarios en promedio anual.
  • Un bosque en sus primeros años de crecimiento, efectúa una mayor fotosíntesis que uno que está llegando a su madurez o este en decadencia.

Por todo ello debemos pensar siempre en las futuras generaciones, que son las de nuestros hijos y nuestros nietos. La naturaleza con la que operamos a diario debe ser respetada y cuidada si deseamos que la humanidad pueda seguir subsistiendo en el planeta. Difícil dilema este de producir más y más sin generar una reacción catastrófica de esta naturaleza tan delicada. Por ello en esta dura y sacrificada profesión, el indígena, el colono nacional y el extranjero, los pioneros y los trabajadores que han pasado por esta tierra, merecen el recuerdo y nuestro respeto.

4.- Si se desarrollara el crecimiento del sector forestal tras tres escenarios visibles como son el mundo indigenista, los pequeños industriales y las grandes empresas, ¿Cómo se vislumbra esta organización y desarrollo de acuerdo a su visión?

R: Evidentemente que en el mundo indigenista el desafío es sacar de la pobreza a estas comunidades, convirtiéndolos en empresarios, para lo cual el desafío es capacitar para transferir tecnología en el ámbito de la gestión y de la producción, por otro lado para los pequeños industriales, se debe necesariamente establecer una organización de la carpintería, generando agrupaciones y asociaciones en parques industriales madereros, ejemplos de ello existen ya en Europa y en América, y uno de ellos es precisamente una ciudad que esta distante a 30 kilómetros de Córdoba en España, llamada Lucerna, donde la asociatividad genera un abastecimiento permanente en muebles y revestimiento en madera para España y Europa. El otro escenario evidentemente está muy relacionado a la gran empresa con la creación de plantaciones forestales, donde se hace presente la industrialización de esta materia prima que tendría que surgir de este gran polo de desarrollo forestal.

Cabe hacer notar dentro de esta gran reestructuración que se plantea mediante la instalación de una reorientación de uso de la tierra, las perspectivas agroecológicas generan nuevos ámbitos para el campesinado, donde en primer lugar se observe una fuerte tendencia hacia la industrialización trascendente y multifacética y en segundo lugar hacia un proceso de recampecinización y en tercer lugar el surgimiento de un proceso de desactivización.

En el primer escenario, la primera constelación depende básicamente del uso sostenido de capital ecológico, donde la mano de obra surge en esencia de la familia o bien se puede movilizar dentro de las comunidades rurales, a través de relaciones de reciprocidad y la tierra y los otros medios de producción importantes son propiedad de las familias.

En el segundo escenario se puede distinguir un tipo de gestión empresarial, donde se desarrolla principalmente en base a un capital financiero industrial. La producción estaría altamente especializada y completamente destinada al mercado.

Veamos ahora etapa a etapa como se podría explicar este proceso. Al mencionar industrialización, ésta representa una desconexión definitiva entre la producción y el consumo, lo que queda expresado y representado por el alejamiento incesante de integridad, implicando superposición de factores de crecimiento artificiales por encima de la naturaleza y su consiguiente marginación, de tal manera que la búsqueda de elevados niveles de rentabilidad, la conquista asociada con ella y la imposición de un control generalizado llegan a ser nuevas y dominantes características que reordenan la producción, el procesamiento y el consumo de productos a escala mundial. Esto en si implica considerable centralización. Este actual proceso de industrialización de la producción y de consumo, llevan adelante, mediante una agenda bien definida: globalización, liberación y una distribución organizada.

En lo que respecta a la recampecinización, en todo el mundo este proceso de industrialización va introduciendo una fuerte presión sobre los sistemas de producción. Este término moderno hoy día está en boga para definir la lucha por la autonomía y subsistencia dentro de un contexto de privación y dependencia. Representa en si un flujo en el tiempo, con movimientos tanto hacia arriba como hacia abajo, y que de cualquier forma se presenta una reconversión de agricultores empresariales hacia agricultores forestales campesinos.

Cuando se menciona la desactivación, ésta quiere decir que los recursos implicados se liberan, ósea estos se reconvierten en capital financiero y se orientan y se invierten en otros sectores y otras actividades económicas. Igualmente, la mano de obra necesaria se puede alejar, definitiva o temporalmente. La desactivación tiene muchas causas, mecanismo y resultados específicos. La desactivación se presenta frecuentemente cerca de ciudades grandes y ciudades en expansión.

Da la impresión de que en este momento los dos principales evolutivos en los que hay que poner atención son, la industrialización y la recampecinización. La desactivación, hasta ahora, es un proceso menos destacado, pero hay que tener en cuenta que en el futuro se podría desencadenar y por ende podría provocar un considerable efecto en las áreas rurales. Efectivamente, los tres procesos se encuentran vinculados entre sí.

5.- ¿Cómo cree usted entonces que se podrían reorganizar estos tres grandes actores sociales para el logro de un crecimiento y desarrollo forestal en el país?

R: Solo lo veo a través de una propuesta para la formulación de una política forestal nacional, donde se traten aspectos relevantes, como los siguientes:

  • Formulación de una propuesta exclusivamente de organizaciones forestales no gubernamentales.
  • Estructuración del sector forestal en subsistemas que incluyan una comprensión exhaustiva de las actividades forestales.
  • Validación de ejercicios participativos recientes de planificación forestal de organizaciones como podrían ser, agricultura familiar campesina, pequeña y mediana empresa forestal y la industria forestal de exportación, como también la integración de propuestas parciales de otras organizaciones participantes.
  • Decisión de formular una sola gran propuesta sectorial integrada y consensuada por todas las organizaciones participantes.
  • Decisión de seguimiento de acuerdos mas allá de la duración del proceso de formulación, considerando la constitución de una instancia coordinadora ad hoc.
  • Acuerdo de pactar la implementación de las propuestas con las autoridades pertinentes de estado, del primer nivel de decisión respectivo, Presidente de la Cámara del Congreso y Ministros de las carteras vinculadas a los tópicos más relevantes (Ministerio de Economía, Hacienda, Agricultura, Trabajo, Educación).

6.- ¿Cómo se puede llevar a cabo un desarrollo forestal equitativo y sustentable en el país?

R: A través del diseño de una estrategia de desarrollo participativo tanto en la toma de decisiones como en la distribución de los beneficios. La búsqueda de una visión compartida es la fórmula eficaz para actuar en las etapas de un desarrollo forestal, y refleja la convicción de encontrar la convergencia genuina de intereses entre los actores más representativos de la actividad forestal. Es necesario generar un modelo de cómo hacer prevalecer los intereses superiores en el desarrollo sustentable de un sector económico para promover oportunidades concretas de beneficio para toda la comunidad nacional; esto incluye establecer objetivos consensuados en el diseño de la estrategia, la existencia de una variedad de rubros competitivos, servicios ambientales y adaptación de los sistemas de educación, investigación y capacitación; establecer programas interrelacionados en el desarrollo de actividades prioritarias y de rubros competitivos, establecer clusters forestales, fortalecimiento institucional; definir proyectos de inversión para la producción de bienes para el desarrollo de rubros productivos competitivos, ya sea de producción primaria, secundaria o de servicios. Debe incluirse además inversiones para los sistemas relacionados con el medio ambiente y la formación de recursos humanos y la investigación.

7.- ¿Cuáles son los desafíos que se deben plantear para que su país logre oportunidades de negocios competitivos?

R: Es necesario crear un modelo de desarrollo forestal que permita una diversificación de productos y mercados. Se debe encontrar un amplio espectro de oportunidades de negocios medianos o de nicho, y con escalamiento productivos, para ello es necesario establecer alianzas entre emprendedores pequeños y medianos del sector.

El mercado mundial, producto de las nuevas tendencias de consumo, demográficas y ambientales, está sustituyendo ciertos materiales por otros buscando funcionalidad. Como ejemplo, la especie pino radiata con adaptaciones tecnológicas de distinto tipo puede orientarse a la sustitución en ciertos mercados de alto margen.

8.- ¿Cuál es la importancia en el país el uso de los productos forestales no madereros, especialmente desde el punto de vista social?.

R: Ha sido de gran importancia, y lo sigue siendo en el país, el uso de los productos forestales no madereros (PFNM), los que se emplean en forma significativa, especialmente en los estratos de menores ingresos. En Chile, al igual que en muchos otros países del mundo, tienen una gran significación social, por la fuerte incorporación de mano de obra no calificada para su recolección y procesamiento, cuando así se requiere. Adicionalmente la mayor colecta y utilización de productos forestales no madereros, se realiza a nivel de comunidades rurales, a nivel de comunidades campesinas y de personas de bajos ingresos.

Desde el punto de vista social además, proporciona fuentes de trabajo a ancianos, mujeres y niños, en determinados períodos del año, especialmente en aquellas épocas en las que la demanda de trabajos de temporada está deprimida.

A pesar de la generalización del uso de la medicina formal que se entrega a la población mediante los sistemas nacionales de salud pública, un porcentaje que se estima en no menos de un 50%, emplea como principal medio de atención de la salud el uso de plantas medicinales para su atención primaria, lo que implica un comercio a nivel nacional de éstas en estado deshidratado generalmente y a precios que son accesibles para el grueso de la población.

Dada la difícil cuantificación de los beneficios que aporta a la comunidad, nunca se ha podido precisar la real contribución a la economía nacional, el uso de los productos forestales no madereros, siendo el único indicador objetivo el valor estadístico de las exportaciones de estos productos, aún cuando varios de ellos están poco desagregados. Otros PFNM, están incluidos en las exportaciones de otros bienes y por tanto no se cuantifican como tales.

La gama de PFNM en Chile es bastante variada, posiblemente habrá menos en cantidad, que en las zonas tropicales debido a la gran biodiversidad existentes en éstas, pero son de gran significación estos PFNM, por el alto grado de endemismo existente y por la gran variabilidad de condiciones climatológicas que se presenta, derivada de la extensa geografía chilena que cubre varios grados de latitud y extremas condiciones de clima y altura.

Estudios indican que existen más de 400 especies de plantas medicinales autóctonas, con una amplia variedad de especies comercializadas en mercados internacionales e informales. A nivel internacional, el boldo y la rosa mosqueta son las especies de mayor interés comercial, También pichi, matico, zarzaparrilla, limpiaplata, quinchamalí y bailahuén, figuran entre las más demandadas, e incluso, algunas de ellas a una escala industrial.

Entre los árboles con potencial de desarrollo de productos medicinales, se encuentran el arrayán, canelo, maitén, maqui, peumo, quillay, ciprés de las Guaitecas y radal.

El mercado interno presenta tres vías de inserción: el mercado informal en kioscos, mercados, puestos callejeros y berberías, el mercado formal en cadenas de supermercados y centros naturistas, el mercado en farmacias y laboratorios que demandan especies de mayor calidad.

En el país existe casi toda la gama de PFNM, que se pueden enumerar en cualquiera clasificación, pasando por: alimentos, flores, plantas medicinales y comestibles, aromas, esencias y extractos, fibras, hongos, frutos silvestres, colorantes vegetales, follaje y plantas ornamentales, fibras para cestería y cañas, entre otros.

9.- ¿Cuál es la situación actual y futura en Chile del desarrollo de la bioenergía forestal?

 

R: Los altos precios de los combustibles fósiles y la nueva política energética han sido los principales motores para el desarrollo del creciente interés en el reemplazo de energías no renovables tradicionales por fuentes energéticas renovables. La Ley 19.940 (2004) modificó la Ley General de Servicios Eléctricos, perfeccionando el marco regulatorio de acceso a los mercados de generación eléctrica conectada a la red para pequeñas centrales de generación, ámbito en el cual preferentemente se desenvuelven las energías no convencionales y los proyectos de cogeneración.

 

Las disposiciones existentes están destinadas principalmente a asegurar el derecho de cualquier propietario de medios de generación de vender su energía en el mercado spot al costo marginal instantáneo, y sus excedentes de potencia al precio de nudo de potencia. Además, se establecen condiciones para dar mayor estabilidad y seguridad en la remuneración de la energía de las pequeñas centrales de generación, en particular para aquellas cuyo aporte de excedente de potencia al sistema eléctrico no supere los 9 MW (mega watt), y en menor medida para generadores de tamaño menor a 20 MW. A través de estas disposiciones, el Estado pretende sustituir las fuentes no renovables de energía por renovables a través de la energía eólica, biomasa de actividades agrícolas (residuos de materias primas), y la producción de biomasa leñosa.

 

El uso de residuos con fines energéticos proveniente de la cosecha de plantaciones, se ha convertido en una faena operacional rutinaria para las principales empresas forestales nacionales. La mayoría de los residuos colectados - despuntes de trozas sin valor comercial, con diámetro menor a su límite de utilización de 8 cm, ramas remanentes en el sitio como resultado del proceso de desrame, trozos de corteza y conos- son removidos bajo distintos procedimientos, triturados en campo y enviados a plantas termoeléctricas donde son quemados para producir energía y/o vapor. La capacidad instalada para procesamiento de biomasa forestal en Chile, para un total de 19 plantas generadoras de energía, y varios proyectos en curso para biomasa forestal, alcanza a 900 MW como producción energética propia, con capacidad de producir excedentes que son aportados al SIC (Sistema Interconectado Central) por 470 MW.

La comercialización de la biomasa generada en el aprovechamiento de los residuos de la cosecha está sujeta a: i) la cantidad recuperada por unidad de superficie intervenida y ii) el costo unitario promedio al momento de su entrega en las plantas industriales. Para la primera, los residuos de la cosecha pueden quedar esparcidos homogéneamente en el sitio o concentrados en pilas a orilla de camino, dependiendo del método de cosecha utilizado y su nivel de mecanización. En lo que respecta a los costos, se han construido curvas de oferta de biomasa que explican la relación entre la cantidad entregada y el costo promedio por unidad. De esta manera, los cambios en las políticas energéticas han creado oportunidades para la utilización de la biomasa forestal como un producto alternativo de largo plazo, en cantidades suficientes y a precios competitivos para las plantas térmicas asociadas a la industria forestal. 

En Chile existen aproximadamente 2,4 millones de hectáreas de bosques plantados, de los cuales 1,65 millones de hectáreas con pino radiata; cada año 45 mil hectáreas de esta especie son cosechadas (Corporación Nacional Forestal (CONAF), 2013). Según CONAF (2013), a nivel de rodal y hectárea, y dependiendo de la edad del rodal y de las prácticas de cosecha empleadas, existen entre 12,1 a 33,9 ton de biomasa seca de residuos de cosecha, consistente en hojas, ramas y restos de fuste, material que es dejado en el lugar después de la cosecha de estas plantaciones. La mayor parte de este material consiste en ramas, aunque también incluye follaje del bosque anterior. No obstante, la recuperación completa de este material es probablemente imposible y quizás tampoco deseable desde una perspectiva de sustentabilidad del cultivo, la fracción potencialmente recuperable todavía representa una cantidad significativa de biomasa.

En Chile la única biomasa utilizada para la producción de energía proviene de los residuos de las operaciones forestales tradicionales y de procesos industriales (por ejemplo, operaciones de cosecha y molienda). Existen cultivos forestales destinados a la producción de biomasa para la bioenergía sólo en áreas experimentales. A nivel mundial, muchos estudios proporcionan información sobre el crecimiento y rendimiento de biomasa, tanto a nivel experimental como industrial, destinado a la generación de bioenergía.

10.- A su juicio, ¿cuál es el rol del Estado en la investigación forestal?.

 

R: Evidentemente se debe tener presente siempre el fortalecimiento del sistema de investigación científica y tecnológica en el campo de los recursos forestales nacionales. El adecuado cumplimiento de este objetivo implica, entre otras cosas, el establecimiento de un mecanismo que permita determinar en consideración al marco político-económico y social por el cual se rige actualmente el país, metas para la investigación forestal en conjunto con programas específicos para la consecución de éstas y una organización institucional apropiada para la ejecución de dichos programas. En otras palabras, es entregar una visión general de las posibles alternativas, en cuanto a implementación de la política de investigación científica y tecnológica en el campo forestal, compatibilizando planteamientos políticos del Supremo Gobierno, principalmente aquellos relativos al rol del Estado en materia de investigación científica y tecnológica con las necesidades actuales del sector forestal y la situación en que se encuentran las instituciones de investigación que tradicionalmente se han preocupado de este recurso productivo en lo que se refiere al aporte del capital humano y material.

11.- ¿Cómo han enfrentado las empresas forestales sus relaciones con las comunidades locales?.

R: En los últimos años las relaciones de las grandes empresas con la comunidad han tenido una importancia relevante, tomando la responsabilidad de identificar las comunidades que puedan ser objeto de posibles impactos ambientales y socialmente relevantes, derivados de sus operaciones forestales, formando parte de compromisos que permitirán construir relaciones permanentes y de mutua colaboración con las comunidades, manteniendo una comunicación permanentes, procesos de consulta a escala comunitaria y local.

Las empresas forestales han implementado acciones para establecer el objetivo central del Plan de Buena Vecindad, para alcanzar la mayor cantidad de aliados a la empresa, posicionando su imagen corporativa con eficiencia, cuidado del medio ambiente. Se han estructurado tres líneas de acción: 1) Evitar que las acciones de empresa perjudicaran a la comunidad, 2) Integrar a los trabajadores de la empresa con los vecinos, 3) Ayudar a que los vecinos superen las condiciones de pobreza. El principal aprendizaje del Plan de Buena Vecindad, para los diversos actores involucrados fue entender que es posible mantener relaciones pacíficas aun cuando existan demandas y que dicha relación sólo puede generarse si las partes se interesan en conocer y respetar a los otros actores involucrados. El diálogo con los stakeholders (grupos de interés) es central para comprender que es posible relacionarse si todos están dispuestos a escuchar. Un segundo aprendizaje fue que los trabajadores de empresa (internos y externos) se dieron cuenta que su fuente laboral es sostenible en el largo plazo si se mantienen buenas relaciones y contribuyen al progreso de la comunidad vecina y un tercer aprendizaje fue que muchas acciones violentas con comunidades mapuches pudieron haberse evitado de comenzar con anterioridad una política de relación con los vecinos.

 

Si bien en Chile ha comenzado a desarrollarse una cultura de RSE (Responsabilidad Social Empresarial), aún se encuentra en etapa de adaptación, elaboración de nuevos conocimientos y de exploración de experiencias, es por esto que se este estudio tiene por objetivo elaborar una propuesta procedimental con el propósito de ser una herramienta de apoyo práctica y fácil de usar. Una ayuda a las empresas a entender la necesidad de conocer y respetar las complejidades culturales, sociales, económicas y políticas relacionadas con la realización de proyectos muy cerca de donde habitan comunidades locales.

* Académico de la Universidad de Concepción.  Técnico agrícola  de la Universidad de Chile  e Ingeniero Forestal  de la Universidad Austral, grado Académico de Doctor en Ciencias Forestales de la Universidad de Córdoba en España, académico investigador con especialidad en tasaciones de bienes raíces rurales, agrícolas y forestales, actual coordinador  del Programa de Doctorado en Ciencia e Ingeniería Forestal y Recursos Naturales para América Latina en la Universidad de Córdoba España y Concepción en Chile.

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